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27 de agosto de 2013

La Muralla Roja de Bofill cumple 40 años


La Muralla Roja (1973), uno de los edificios más significativos de la obra de Ricardo Bofill  en Calpe, cumple cuarenta años. Según el Taller de Arquitectura, "el edificio debe considerarse como un caso aparte en el largo devenir de la urbanización de La Manzanera en Calpe". "El proyecto —continúa la explicación en la página  web de Ricardo  Bofill, "incorpora una clara referencia a las arquitecturas populares del mundo árabe mediterráneo, en particular a las torres de adobe del norte de África. La Muralla Roja es como una fortaleza que marca una silueta vertical, siguiendo las líneas del contorno de la pared rocosa. Con este edificio el Taller de Arquitectura quiso romper la división post-renacentista entre los espacios públicos y los privados reinterpretando la tradición mediterránea de la casbah.  El laberinto de esta casbah recreada responde, a un preciso plan geométrico basado en una tipología de  cruz griega con brazos de 5 metros de largo, que se agrupan de diversas maneras, dejando las torres de servicio (cocinas y baños) en la intersección de las cruces. El trabajo geométrico realizado para el proyecto de La Muralla Roja representa una aproximación a las teorías del constructivismo".


Proyecto de La Muralla Roja. Plano de conjunto. Ricardo Bofill

Proyecto de La Muralla Roja. Ricardo Bofill
Las formas sobresalen de manera sorprendente de los bancales del terreno, creando un conjunto de patios interconectados que permiten acceder a las 50 viviendas que incluyen estudios de 60 metros cuadrados, y apartamentos de dos y tres dormitorios de 80 y 120 metros cuadrados respectivamente.


La gama de colores aplicada en el edificio responde a la intención de resaltar el relieve de los diferentes elementos arquitectónicos, dependiendo de sus funciones estructurales. Las fachadas exteriores están pintados en diversos tonos de rojo lo que acentúa el contraste con el paisaje; los  patios y las  escaleras están tratados con tonos azules,  índigo, violeta. Se trata, según el arquitecto, "de producir contrastes más o menos pronunciado con el cielo o, por el contrario, el efecto óptico de fusión con el mismo".


Jordi Juliá dedica un capítulo de su libro "La mirada de París. Ensayos de crítica y poesía" a uno de los escasos vínculos entre la poesía y el urbanismo. Y lo hace a través del idilio entre las personalidadades y las obras de Ricardo Bofill Leví y de José Agustín Goytisolo, una relación que se plasmó en la obra "Taller de Arquitectura" que el poeta escribió en 1977, y que reduce a versos la eclosión creativa del arquitecto desde los años sesenta hasta finales de los setenta.

La Muralla Roja, según el propio Taller de Arquitectura, es como un objeto monumental que, al igual que un templo de la antigua Grecia, sobresale del entorno que lo rodea por su condición escultórica. Con la arrogancia del color se enfrenta al otro edificio mítico de La Manzanera: Xanadú. Y ambos, asomados al acantilado y al mar. Las vistas al peñón de Ifach son impresionantes.

Fuente: página web de Ricardo Bofill

El carácter sagrado, al que alude el proyectista, se conjuga —de ahí su nombre—, con su aparente inaccesibilidad. Tras subir las últimas pendientes hacia La Manzanera, quedamos "absortos y acongojados" ante el brillante obstáculo que se nos presenta. Tenemos la sensación de haber llegado a la frontera, a  la ciudad islámica árabe, o mejor marroquí, que sugiere Boffil. Enfrente tenemos  una fortificación, una alcazaba árabe, a una torre vigía, una atalaya, un  mundo fantástico, almenado, laberíntico, enrevesado, lleno de pasarelas y escaleras jalonadas como continuación oblícua de las almenas. La "emoción del muro" nos traslada igualmente , como concepto, a La Alhambra de Granada, a las ciudades de adobe de la antigua Babilonia o del Yemen, al palacio romano de Diocleciano en Split, a la urbe amurallada de Siena, la misma que aparece en el fresco "Consecuencias de el buen gobierno en la ciudad" que Ambrogio Lorenzetti pintó en las paredes del Palacio Comunal. Arquetipos, todos ellos, de la ciudad amurallada adaptada, "domesticada", a las nuevas necesidades. La historia como inspiración.

Con La Muralla Roja, que este año cumple cuarenta años, Ricardo Bofill se olvida del diálogo entre la edificación y el paisaje que marcó los primeros pasos del diseño de la urbanización de La Manzanera, asi como de la arquitectura y materiales vernáculos; sin embargo, a pesar del cambio de rumbo, como explican en la página web, con este proyecto continúan profundizando en las primeras reflexiones del Taller de Arquitectura  sobre los espacios públicos y los privados. La idea de conjugar la tradición histórica y la utopía le conduce en Calpe a un proyecto surrealista, rico en efectos sorprendentes, una complejidad de quiebros y escaleras imposibles hacia el azul del cielo que solo pretenden la emoción del espectador.

En la cubierta común transitable del edificio se ejecutaron solarios, una piscina y una sauna para uso exclusivo de los residentes. Es es un auténtico adarve de azoteas  en las que "las drácenas y el rododendro quisieron ganar el espacio privilegiado de las antenas" y que hoy, perdida la batalla en todo lugar, y sin enemigo al que vigilar desde las alturas, es el lugar idóneo para tomar el sol, respirar el aire húmedo y salobre, otear el abrupto paisaje o disfrutar, día y noche, de  espectáculos celestes y marinos infinitos.

Fuente: página web de Ricardo Bofill 





La Muralla Roja y Xanadú al borde del acantilado de la Manzanera


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 BIBLIOGRAFIA: 

Arquitectura per al turisme: la utopía urbana de Bofill i el taller d'arquitectura a la Manzanera (1962-1985). Antoni Banyuls i Pérez. Institut Ramon Muntaner. En internet en Biblioteca de Recursos Universia.
Taller de Arquitectura. José Agustín Goytisolo. (1977).  Editorial Lumen, 1995.

IMAGENES:
Salvo las indicadas, el resto de fotografías son obra del autor del blog.

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