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21 de abril de 2013

Casi 40 años



Las instalaciones deportivas del barrio de  San Isidro desaparecerán, tal y como se concibieron, antes de cumplir los cuarenta años, aunque en los últimos su existencia ha languidecido aquejado de ruina y abandono, penuria, falta de adaptación a los nuevos tiempos y de un modelo de gestión adecuado. No se puede decir que sea un anciano, pero sí que el tiempo lo ha maltratado. Durante estos años, desde que naciera al final de la calle Teniente Coronel Tella, hoy calle Toledo, ha resistido a cinco alcaldes; el que lo inauguró y cuatro más. Y a decenas de atletas getafenses que recordarán con nostalgia los inicios del polideportivo con sus modernísimas, caras y casi intocables pistas de tartán.

ABC. Domingo 30 de junio de 1974.  “El gobernador, Jesús López Cancio, ha inaugurado en Getafe las instalaciones deportivas municipales San Isidro, que comprenden pistas de atletismo, campo de fútbol, piscinas cubiertas, cancha de baloncesto, pista de tenis, campo de balonmano y parque infantil, aparte de los correspondientes servicios”. La prensa de la época daba “un breve” al día siguiente para resumir que en aquellas  modernas instalaciones  se habían invertido más 40 millones de pesetas que habían pagado a partes iguales la Diputación Provincial, la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes y el Ayuntamiento de Getafe. El gobernador civil estuvo acompañado en el acto por los representantes de las tres administraciones que habían sufragado el proyecto: el presidente de la Diputación Provincial, doctor don Carlos González-Bueno; el delegado provincial de Educación Física y Deportes, don Emilio Pradillo, y el alcalde accidental de Getafe, don José Mingo Guerrero.  Las noticias acababan como era costumbre en aquella época: “Tras la bendición de las nuevas instalaciones y descubrirse una placa conmemorativa se realizaron diversas exhibiciones deportivas”.

El polideportivo San Isidro venía a colmar los deseos de atletas y deportista de Getafe. El 12 de febrero de 1972 se había fundado en el barrio de las Margaritas el Club Atlético Getafe. Blas García Marín, atleta y entrenador nacional, colocaba la piedra angular de un club que se convertiría en  una referencia mayúscula del atletismo a nivel provincial y nacional  con decenas de atletas  dando prestigio a la entidad deportiva y a la ciudad.  Según publicó el Diario Ya, Getafe era el único pueblo madrileño que había realizado todas las instalaciones programadas del Plan de Nuevas instalaciones polideportivas municipales 1971-1973.


1974 había de ser el año feliz y deseado para el deporte en Getafe, pues se inauguraba el Polideportivo San Isidro, una bella instalación que poco a poco habría de ser el centro de atracción de esa masa de jóvenes amantes del atletismo. En apenas un año, la afición por el deporte olímpico por excelencia subió de forma vertiginosa, triplicándose el número de participantes. Angel Calle Moreno [fallecido en 2011] era campeón infantil provincial de campo a través, Francisco Torres Agreda era campeón de España juvenil de 400 metros; en los primeros boletines del ayuntamiento de 1975 narraban las hazañas de otros jóvenes atletas como Tomás Vecillas, Pedro García, Mercedes Muñoz, Nieves Navarrete, Justa Caramillo, Angelines Serrano, Paz Pablos Acosta y su hermana Juana María, Pilar Delgado o el alevín Mauro García Peñas.  Y otros muchos que no citamos por puro des-conocimiento y lo extensa que se haría la relación pero que se puede consultar en el blog del “alma mater” del Club, Blas García Marín.

Los vecinos que se acercaban hasta el Polideportivo se sorprendían de la magnitud de las instalaciones aunque la piscina cubierta que citaban las noticias era una entelequia, pura mentira publicitaria. No fue hasta el año 1975 que la corporación municipal empezó a proyectar la “piscina cubierta, climatizada y olímpica” en el Polideportivo San Isidro con un coste previsto de 20 millones de pesetas que iban a sufragar el Ayuntamiento y la Diputación Provincial. Lo que nadie se había imaginado, y  menos los atletas, era que en la pequeña explanada, justo en la entrada del recinto, antes de acceder a las gradas, habían  instalado una gran jaula con un león apestoso, viejo y con aspecto de cansado; y otra con un monos, creo. Abajo, por el suelo correteaban  las  gallinas, conejos y algunos bichos más, a lo mejor patos y ocas. Ignoramos si era un reclamo turístico o una muestra de la originalidad e ingenio del alcalde accidental. Lo que parecía evidente,  es que aquel pequeño zoo iba a resultar polémico.


El pobre José Mingo Guerrero, alcalde “accidental” desde hacía siete meses, fue destituido el día de Santiago, apenas veinticinco días después de la inauguración de las instalaciones deportivas. El subjefe provincial del Movimiento, Carlos Pérez de Lama, en representación del gobernador civil antes citado, daba posesión de su cargo al nuevo alcalde y jefe local del Movimiento de Getafe, Ángel Arroyo Soberón, en una sesión plenaria que contó con la presencia del coronel jefe de la Base Aérea, Esteban Martínez Gil y el comandante jefe, también “accidental”, —cómo estaban las cosas a esas alturas del antiguo régimen—, del regimiento de artillería número 13, señor Gutiérrez. La dos Españas se angustiaban por la enfermedad de Franco. Media rezaba por la recuperación del caudillo, y la otra mitad, brindaba por lo contrario, deseando el pronto advenimiento del final inevitable del dictador.

Las elecciones municipales del 9 de junio de 1974 en Getafe  generaron la controversia entre dos de los candidatos: Luis Sola Rubio y Montoro González. La disconformidad de este último con el recuento de los le llevó a impugnar la elección de todos los candidatos. Las votaciones se repitieron en noviembre de 1974, resultado elegidos por el tercio familiar los señores Sebastián Carro, Leovigildo Ruidíaz, José Rodríguez Carrasco y el “protestante” Montoro.  No fue hasta diciembre de aquel año, o en los primeros meses de 1975, que los ediles elegidos y designados empezaron a funcionar de manera corporativa.

El secretario del “Patronato” de Deportes, y “de asuntos varios” [por la cantidad de asuntos que recogía e impulsaba], amén de uno de los socios fundadores del Atlético Getafe, Sebastián Carro empezó a recoger las quejas de los atletas. Resultaba fácil solidarizarse con sus protestas. El recinto que utilizaban para calentar antes de las competiciones era el mismo en el que unos animalillos “del parque infantil”, más propios de una granja, también correteaban y hacían sus necesidades. Y además, los días calurosos, la peste del león era insufrible.  Así estaban las cosas, cuando Sebastián Carro descubrió las facturas que justificaban el sustento del león y la partida que se asignaba para este asunto en el epígrafe de “Reintegrables, indeterminados e imprevistos”  del presupuesto municipal. Aquello era mucho. Demasiado para la paciencia de Carro. Aquellos bichos no solo molestaban a los atletas, sino que además se comían parte del presupuesto de la delegación de deportes.

El león y los monos del polideportivo San Isidro habían sido  un regalo, o un desecho según se mire,  del alcalde de Madrid, Carlos Arias Navarro, cuando en las postrimerías de su mandato como primer edil de la capital de España, concretamente en 1972, los animales de la Casa de Fieras del Retiro fueron trasladados a las nuevas instalaciones del Zoo de la Casa de Campo.

Sebastián Carro Sánchez propuso eliminar a los pequeños animales más propios de los cuentos infantiles, la sátira y la burla que de un polideportivo por el riesgo evidente para la salud de atletas y deportistas. Con respecto a la alimentación del león, y tras arduas discusiones de la corporación municipal,  Luis Díez Sainz,  teniente de alcalde y concejal responsable de Sanidad, se ofreció voluntario para llevar cada día la comida necesaria al gran felino y no tener que gastar en aquel menester un capítulo del presupuesto de Deportes. La decisión parecía lógica, aunque no sensata, dado que Díez también era responsable del matadero municipal. Carro, como era y ha sido propio en él toda la vida, le advirtió con sorna del riesgo que corría; el león, claro está.

Luis Díez Sainz era, además de concejal delegado de Sanidad y Matadero, profesor del colegio de los PP. Escolapios. A Carro le pareció que su colega  disponía de poco tiempo para ocuparse del condumio del león. El trabajo era sagrado; si faltaba a su cita con los alumnos, los curas eran capaces de mandarlo a paseo sin que les importara un pimiento el león y ni el movimiento nacional.  Lo cierto es que el animal, además de viejo y fatigado empezó a enflaquecer y a mostrar la forma de sus costillas resaltando bajo el pellejo.  Nadie, de nuestros conocidos, sabe lo que pasó con el león. Aunque todas las fuentes coinciden en que, a los pocos meses, el animal desapareció del Polideportivo de San Isidro; jubilado o muerto.

En enero de 1975 se empezó a publicar el boletín municipal. La profunda vocación de Carro por la pluma y el periodismo, y que ya había colaborado en “Getafe Gráfico”, fue decisiva para  la edición de la revista municipal. En la revista municipal, el Club Atlético Getafe, encontró un espacio suficiente, para difundir los magníficos resultados de los atletas. Tanto era, que el boletín municipal incluyó una sección de "Actividad Atlética", preponderante con respecto a otras informaciones, incluso a la magnífica trayectoria en tercera división del Club Getafe Deportivo. La misma publicación municipal aseguraba que en enero de 1975, "se  había pavimentado el paseo lateral de la calle Teniente Coronel Tella [Helí Rolando de Tella] desde la ermita de San Isidro hasta el Polideportivo y el instituto de segunda enseñanza".

Además de la intensa actividad atlética, el Polideportivo San Isidro ha sido testigo de numerosos actos culturales. Entre ellos destacan, en las fiestas patronales de junio de 1977, la representación al aire libre de “La Villana de Getafe”, de Lope de Vega, con la actriz María Mahor [María Concepción Martínez Horcajada], y adaptación de Juan Antonio Castro.

Durante los siguientes años, entrados ya en los ochenta, albergó grandes actuaciones musicales dentro del  programa de  las fiestas patronales. Era im-presionante contemplar la afluencia de público al concierto de Joan Manuel Serrat con una primera fila de asientos destinados a los ediles y a sus mujeres y a lo más “selecto” del  nuevo “establishment” social-comunista. O la fulgurante visita del cantautor cubano Pablo Milanés que llegó de Canarias media hora antes del concierto; en un cuarto de hora se metió una botella de wisky escocés entre pecho y espalda [inexplicablemente no tomaba ron cubano], se subió al escenario, ya se imaginan cómo,  y cantó tres piezas en apenas 10 minutos; el representante de la nueva trova cubana, harto de trincheras y guitarras, de cantos de amor y wisky, apretaba demasiado la agenda y la garganta. ¡Estaba cansado y tenía destrozada la voz! La bronca fue monumental.  ¡El muy farsante! Hasta la embajada del país caribeño tuvo que intervenir ante el alcalde para que autorizase el cobro [inmerecido] del revolucionario caché del autor de “Yolanda” en aquel momento  [seiscientas mil pesetas]; eso, ante la inútil negativa del técnico cultural que estaba al frente de la organización de las fiestas locales.



Vuelve a ser noticia

El 23 de febrero de 2011, hace poco más de dos años, el entonces alcalde de Getafe, Pedro Castro, anunció que el ayuntamiento demolería el Polideportivo San Isidro y que en su lugar habría un centro cívico, una piscina cubierta, pistas de tenis, balonmano, mini-cines y un centro comercial para comprar. “Para recuperar las costumbres del barrio e ir al cine andando. Por ese motivo no se había acometido una reforma en profundidad de unas instalaciones” muy deterioradas, aunque su arreglo y remodelación ya figuraba en el programa electoral del PSOE de 2007. La idea del Centro Comercial, en plena crisis económica, suscitó las dudas de la oposición y de muchos vecinos que pensaron en una pura excusa para la privatización y la especulación urbanística de unos terrenos muy apetecibles. El 17 de marzo, a dos meses vista  de  las elecciones municipales de 2011, el ayuntamiento iniciaba los trámites para la transformación de las instalaciones deportivas de San Isidro.

El viejo polideportivo se convertía, como otros asuntos, en última trinchera de la incierta disputa electoral. El novísimo candidato del PP a la alcaldía de Getafe, Juan Soler, visitó las “ruinosas” instalaciones para hacerse la foto, arropado por los deportistas Blanca Fernández Ochoa y Colomán Trabado, La comitiva  aseguró que las instalaciones eran un problema para aquellos que practicaban deporte allí; y que el proyecto que había lanzado el PSOE tenía un cierto tufo a especulación urbanística. Las elecciones pasaron y la falta de mayoría absoluta de la coalición del PSOE e IU, facilitó la proclamación de un nuevo alcalde de Getafe, tras más de treinta años de “reinado” ininterrumpido de Pedro Castro.

Ahora, ya en el año 2013, el nuevo alcalde popular Juan Soler-Espiauba ha tomado la decisión de derribar definitivamente las viejas instalaciones para erigir un nuevo centro deportivo, con un diseño moderno,  superada por causas evidentes la idea de los cines y de la superficie comercial sin más. El nuevo proyecto contempla una sala de fitness y cardiovascular, salas de actividades múltiples, piscina cubierta, zona de relajación con spa, pistas de pádel, un campo de fútbol 11 y la rehabilitación del frontón para usos múltiples.  El nuevo proyecto se presenta como un complejo al estilo “wellnes”, un modelo  que prolonga el concepto de salud física a todos los aspectos del bienestar de la persona: físicos, psíquicos y emocionales. El nuevo complejo acuático deportivo de San Isidro podría contar con otras instalaciones complementarias como cafetería, restaurante, ludoteca, guardería o una pequeña zona comercial vinculada a uso deportivo. Además se han previsto 200 plazas de garaje.

Para hacer realidad el proyecto, la Junta de Gobierno local ha aprobado un gasto de 8,6 millones de euros que cubren las obras de demolición, construcción, rehabilitación, proyectos, dirección facultativa, seguridad y salud durante la ejecución de las obras, la inversión inicial en equipos y la renovación de instalaciones. El plazo de ejecución está fijado en 16 meses y la adjudicación se realiza por concesión de obra pública, un sistema que tampoco es novedoso. El anterior equipo de gobierno lo ha utilizado frecuentemente, aunque en algunos casos como en el de los aparcamientos se ha cuestionado incluso judicialmente.

El PSOE se opone ahora a este modelo y ha recogido firmas para que se “restaure” y se vuelva a abrir. Es lo que tiene la política. Que apenas importa la historia. El PSOE de Getafe presentó alegaciones al anteproyecto y estudio de viabilidad, que calificaron como un nuevo intento de privatizar el polideportivo San Isidro, y registraron en el Ayuntamiento cerca de 3.000 firmas de vecinos solicitando la reapertura de las instalaciones con el mismo sistema de gestión que tenían antes de su cierre y la rehabilitación integral de las mismas con cargo al presupuesto municipal. Donde dije digo, digo Diego.

Algunas alegaciones presentadas por el Partido Socialista, la mayoría sin importancia en el fondo del asunto o errores del “corto y pego” como que “a 300 metros hay una estación de cercanías” [en realidad metrosur], han sido aceptadas. Las restantes, las que pretendían modificar el proyecto del nuevo gobierno local, incluso lo que ellos mismo habían propuesto en 2011, han sido desestimadas por el gobierno local basándose en las razones que aporta el informe del actual Director Técnico de Deportes y exconcejal socialista de Deportes y Urbanismo, Santos Vázquez Rabaz. ¡Qué contradicción de lo contradictorio! ¿Alguien entiende las incongruencias de la oposición?  Si lo  hago yo, está bien; si lo hace el otro, está mal. Sea lo que sea. Es una lástima que el trabajo de oposición del PSOE se base en criterios tan endebles y oportunistas. El barrio de San Isidro, uno de los más marginados por el gobierno del PSOE e IU, necesita también un equipamiento de estas características. Y no una vieja instalación que, por otra parte, también estaba, como todas en el municipio, privatizada.

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FUENTE VERBAL
—Sebastián Carro Sánchez, concejal del Ayuntamiento de Getafe entre 1974 y 1987.

HEMEROTECA
—Boletín Municipal. Ayuntamiento de Getafe. Número 1. Enero de 1975.
—Diario ABC  y Diario Ya. Varios número de 1975.

FOTOGRAFÍAS
—La foto del principio recoge una carrera de Pedro García en el polideportivo San Isidro en 1977. La otra plasma el esfuerzo de la atleta Juana Pablos Acosta, animada por el Chicho [Narciso Herranz  del Pozo] Ambas reproducidas por cortesía de Blas García Marín.
—La foto del león está “cogida” de internet aunque es posible que  pertenezca al libro Imágenes del Madrid Antiguo.  Ediciones La Librería.
—Foto del que fuera alcalde de Getafe,  Ángel Arroyo Soberón en su toma de posesión como diputado provincial. Hemeroteca de la Comunidad de Madrid.
—Fotografía actual de las pistas del polideportivo San Isidro.





4 comentarios:

María Dolores Montoro de Francisco dijo...

Ramón Montoro González aportó modernidad y determinación al lánguido Getafe de los años 70. Su disconformidad con lo injusto le llevó a devolver en un pleno municipal el jamón que el contratista de la basura regaló a los concejales unas Navidades ya olvidadas. Nadie podía comprarle, y mucho menos ponerle en evidencia. Demostró que los ediles podían ser ciudadanos honrados y no necesariamente degustadores de privilegios. Naturalmente su carrera en política duró poco. Nadie estaba dispuesto a entender por qué no se debían construir los minipisines de Las Margaritas, donde los muertos aún tienen que bajar de pie. Nadie apreció su Libro Blanco del Transporte, un calco de lo que hoy es MetroSur, concebido por un economista inteligente y rabiosamente moderno, aunque lo basó en trenes en superficie y se trajo a Goicoechea a Getafe. Demasiado para el tardofranquismo y demasiado para el neopaletisocialismo del momento.

Descansa en paz, sus ideas se despreciaron pero sus hijos hemos recogido su saber y su sentido común.

juan manuel alcalá perálvarez dijo...

Queda tu comentario como reflejo de la personalidad de tu padre. No creo que se despreciasen sus ideas; quizás se temieran. Gracias.

María Dolores Montoro de Francisco dijo...

No lo sé, Juan Manuel, no sé si era temor o simplemente se pensaba más en hacer caja. Papá nació pobre y murió con lo justo, lo que se ganó en una vida de constante esfuerzo y superación, poco, muy poco... un hombre que derrochó generosidad y entendía la política como un servicio al que sólo deben llegar quienes tienen algo que ofrecer. La paradoja es que a mí me ha sucedido exactamente lo mismo, exactamente en la política municipal y exactamente en la misma lucha con la mezquindad y la estrechez de miras. Qué le vamos a hacer.

Blas García Marín (Entrenador Nacional de Atletismo) dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.