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25 de mayo de 2011

Entre lo real y lo ideal


El  15-M intenta trasladar su movimiento a todas las plazas y barrios. Getafe no es una excepción. Esta iniciativa ciudadana, vituperada por unos, menospreciada y casi despreciada por utópica, es un soplo de aire fresco a unos procesos electorales que a base de gastar nuestro dinero mantienen la manidas campañas de ingeniería comercial, la ramplonería de los contenidos políticos, la falta de originalidad en las propuestas  y una promesas que ya no se cree nadie. La política empieza a ser como la rivalidad en el fútbol. Uno es del PSOE o del PP como quien es aficionado del Madrid o del Barça. Parece que solo juegan dos equipos,  el resto, aunque puedan decidir el campeonato en el último momento, son cuadrillas menores.

La distancia entre lo real, lo que tenemos, lo que imperiosamente hemos de admitir y tragar,  y lo ideal, lo que quisiéramos, lo soñado, es tan grande que se nos escapa continuamente la posibilidad de cambiar el guión establecido. Hemor perdido, en estos últimos años, la capacidad de mirar con perspectiva, de distinguir la diversidad, las diferencias, la presencia cada vez mayor  de grupos no representados por los partidos mayoritarios, de opiniones contrarias al sistema de representación y elección de candidatos, incluso de activistas del voto en blanco o nulo. A veces resulta vano denunciar la corrupción, tan inútil como predicar en el desierto. Es necesario cambiar algunas cosas para que la democracia  pueda considerarse si no ideal, al menos mejor,  perfeccionada;  y que los ciudadanos podamos elegir y tachar a candidatos, a personas concretas que no nos gustan. La mayoría de los candidatos resultan elegidos dentro de un grupo, sin que tengamos otra opción que votarles o cambiar de equipo, en el que, seguramente, volverán a repetirse nombres no deseados o desconocidos, parásitos políticos adosados a un busto, una foto o un lider mediático. Una democracia, no real, más cierta  y representativa.

En estos últimos días leía en un blog, de uno que se llama a sí mismo poeta, un sin fin de buenos argumentos para descalificar este movimiento con razones de peso. Por utópico, por contraponerse a lo real,  por irreal, por ideal,... En fín: es imposible. No hay dinero según los poetas modernos para ir más allá de la realidad. Siempre en la mente el vil metal.

La democracia  real, no la que proponen los indignados, la que día a día nos abochorna con políticos ineptos y corruptos, con negocios fáciles de imaginar salpicando todas las siglas, con una gestión en la que destaca el despilfarro y el amiguismo, con noticias nauseabundas de mezquidad partidista y desaire a los ciudadanos, de permanente revancha histórica,  no puede permitir que un movimiento crea  posible el sueño de una sociedad distinta "que avance hacia la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas" . Y además, se descalifica aún más, tiñendolo como un movimiento revolucionario [¿de izquierdas?] que tiene objetivos ocultos e inconfesables o de cabreados solo con la política economica de tal o cual partido. ¡Qué miopía  tan terrible nos impider ver más allá de nuestras narices y de intereses partidistas!

¿Es  terrible que los ciudadanos ansiemos una revolución ética?  Desde hace tiempo, cada día más, y más gente, se suma a la necesidad de una regeneración social, imprescindible e inevitable cada cierto tiempo, como  ocurrió con  oleadas críticas dentro de la sociedad como la del 1898, la del 1927, la los años 50 o la transición del 78. España empieza a estar enferma de nuevo. En las listas de los partidos políticos se cuelan los corruptos, las encabezan incluso,  sin pudor, sin que sus líderes y dirigentes hagan nada por evitarlo. Si se vota, se ratifica la práctica, se convierte en lícito el nepotismo, el cohecho, la información privilegiada y el latrocinio.

Dicen y repiten, si alquien desea una revolución ética, que espere, que no siga por ese camino utópico.  Es imposible. No hay dinero suficiente. Manda lo real, lo inmediato.  No importa el futuro; hay que vivir el presente. Y lo peor de todo es que son los poetas del 2011, no todos es cierto,  claman al mundo real,  cantan a lo factible, a lo posible, a lo económicamente viable. Piensan que lo del 15-M es "un botellón sin botellas", una cita de "flautaperros" indeseables, o de rastas vividores e indignados y porreros cabreados. Parece que jamás fueron jóvenes.

Es triste. Si los jóvenes no piensa y sueñan con lo ideal,  si los que ahora están verdes, lejos de la terrible y penosa madurez, no creen en la necesidad de una revolución ética,.. Es que son viejos ya. ¿Qué pensarán cuando la tozuda realidad de los años los aplaste con los problemas cotidianos, las deudas, las hipotecas, el coste de las guarderías, la falta de trabajo, el fútbol y la política, el aburrimiento, etc... Los que son jóvenes y los que aún nos sentimos así, que son muchos, necesitamos un mundo mejor, unos políticos que realmente nos representen, más honestos, menos preocupados por sus necesidades  y más atentos a mejorar y a servir a la sociedad [y además, muchos cobran por ello]. Aunque solo tengamos perro y nos falte la flauta, son sobren canas y nos falte pelo, aunque no estemos en la plaza, físicamente,  animamos a los jóvenes a cambiar el mundo y la sociedad, a mejorar con la utopía, exigiendo lo ideal. Lo real ya lo tenemos.

No os acomodéis, seguid, seguid indignados por algún tiempo, no paréis. Tardad en envejecer.

2 comentarios:

Para ti, Santiago dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Para ti, Santiago dijo...

Gracias por la información. ¡¡Cartel difundido!!