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23 de agosto de 2009

Hacia poniente por abajo

Menudo vértigo la vista de la pared de tierras calizas que sujeta, aún, las edificaciones que ayer rozábamos con las manos. Hoy hemos acudido a revisar la ruta hacia poniente de la playa de El Arenal-Bol de Calpe desde abajo, a ras de la arena.
Los edificios parecen empujados hasta el mismo borde del precipicio en un ejercio de difícil equilibrio. Un poco más (quizas años o decenios, o siglos, quién sabe...)y caerán como juguetes ante la naturaleza. Bellas estampas a pleno sol de una gaviota patiamarilla refrescándose junto al blanco de la espuma salada, panorámicas de postal para el recuerdo, una cría de pez de tipo rajiforme varada en la arena, edificios sorprendentes...












22 de agosto de 2009

Correría hacia poniente

Hemos decidido explorar la costa hacia poniente, en un paseo lo más paralelo a una playa que empieza a llenarse desde temprano; sólo con un par de filas de sombrillas hace que el agua parezca intransitable a nado por la cantidad de bañistas. El camino,entre los hoteles Solymar y Bahía de Calpe se empina rápidamente de manera endiablada. El calor húmedo, y el esfuerzo, han conseguido en pocos metros empapar la camiseta. El sudor resbala por la frente, por el cogote, los brazos...
Desde hace unos días, y a ras de arena, había observado alguna gaviota atalayando la parte más occidental de la playa del Arenal de Calpe desde alguna de las flores de la pita que se ierguen empingorotadas en el mismo farallón de tierra resbaladiza y rocas quebradas sobre las que se cimentan unas pocas casas y edificios con vistas a un paisaje embriagador pero con un futuro incierto por la inexorable acción de los elementos.



En la primera revuelta del camino ascendente hemos girado hacia el mar buscando el aire natural que nos refresca y nos ofrece una vista inédita. Cañizo, mar, piedra y cielo. Azul y verde.

Desde ahí se contempla una bella panorámica de la playa. Una rampa, no apta para fumadores, sube y baja (según se ande) hasta la playa. Un pequeño lujo.


La casa desde la que hicimos la foto anterior tiene esos bonitos motivos geométricos a base de azulejos de colores, que nos traladan casi por ensalmo al corazón de Marruecos.


Los jardines que dan a la parte resguardada de esas magníficas casas, vistas desde la playa, y en realidad donde se encuentran sus puertas de entrada, se muestran exuberantes. El jazmín lanza la fragancia dulce de sus flores en la mañana radiante, a la espera de que, al anochecer, los galanes desfallezcan en efluvios de amor buscando a la dama; la higuera exhala un olor áspero e intenso; pinos,abetos, chumberas y otros cactus, pitas, bungavillas, glicinias, granados, limoneros, cipreses y otras especies de las que ignoramos el nombre, pero que desparraman su exuberancia de olor y color, jalonan nuestro camino hacia la cumbre de la lomita.








Por fin he encontrado al ave en su mirador. Gusta, el pájaro observador, de apoyarse sobre la cima de la flor del agave. Es una atalaya flexible, orgullosa y natural que se agita levemente al arrullo del viento, más sosegadamente que el mar, ese gigante azul que brama y sacude latigazos de espuma sobre la arena de la playa.




Hemos divisado los edificios que proyectó el arquiteto Ricardo Bofill. Su interés nos obligará a reflexionar sobre ellos en una entrada dedicada por entero a ellos. Su estética y ubicación, lo merecen.


Ya de vuelta, camino de la atalaya, observamos algunos de los peores paisajes de Calpe, cerca del centro antiguo. Un urbanismo descontrolado se ha señoreado de barrancos y lomas conformando una zona residencial caótica, como un puzle imposible, incompleto, tejida de una cierta improvisación, sin una planificación clara, saturada de edificios feos e inhóspitos. Algunas calles, de subida y bajada, nos sorprenden, de vez en cuando, de bocacalle en bocacalle, con la panorámica del enorme pedrusco incrustado en el mar. Qué horror de urbanismo... depredador.

Sin embargo la mañana ha estado completa y henchida de belleza. De azul, cielo y mar.

15 de agosto de 2009

Belleza ignorada


Es sábado; día de mercadillo. De prisas, de lista de la compra, de barullo, de más gente de la que cabe en la calle. Fuera de la atalaya hace tanto calor y resplandor que hay que buscar las aceras sombreadas y mirar hacia abajo. Casi dejamos de lado, sin prestar atención, a esta "mar pacífico" (flor del hibiscus) con su alargado, colorido y resplandeciente estambre. Menudo sonajero.

Subida al Peñón de Ifach

El Peñón de Ifach es, además del perfil más característico de Calpe, el símbolo de la Costa Blanca. La contundencia calcárea de esta enorme mole incita a los escaladores a trepar por arriesgadas aristas o por inasibles superficies. Nosotros hemos optado por la subida "normalizada" y atravesar el túnel excavado en la roca para acceder por su parte más estrecha de un lado a otro y acceder hasta su punto culminante a 332 metros.
Este enorme pedrusco parece ser, geológicamente hablando, una secuela aislada y muy marinera de la Sierra de Oltà.
Ha estado habitado desde tiempos remotos, como atalaya privilegiada del mediterráneo. En la ascensión, y muy cerca de la llamada "Casa París", hoy Aula de la Naturaleza, dependiente de la Generalitat Valenciana, se pueden ver las excavaciones que se vienen haciendo todos los veranos. Allí, además de los pueblos sin historia, vivieron íberos, fenicios, griegos, romanos, bizantinos, árabes y cristianos. Todos temerosos de los infatigables e irreductibles piratas del mediterráneo.
El Peñón de Ifach, que ha sido propiedad de diversos particulares hasta su adquisición en 1987 por la Generalitat que lo declaró Parque Natural, mantiene una interesante flora y fauna; sobre todo aves.
Nosotros, en nuestro primer intento, hemos llegado hasta el túnel que comunica con la cara sudeste del Peñón. En 1918, su propietario horadó treinta metros de roca a unos 180 metros de altura. Un trabajo impresionante que ha facilitado el acceso hasta su cima, antes reservada exclusivamente para intrépidos aventureros.
La vista, desde la entrada a la oquedad, es fantástica. La panorámica final es un apaño casero realizado con tres fotografías y la ayuda del fhotoshop.
Otro día intentaré el ascenso hasta la cumbre del promontorio.












12 de agosto de 2009

Arte efímero





Se levantan alrededor de los bañistas como obras más o menos artísticas de naturaleza efímera. Con premeditación y, a veces, nocturnidad, el escultor levanta sus figuras a la espera del donativo del turista. La arena no aguantará durante mucho tiempo el embate de los elementos que la disgregan y la llevan de un lado para otro, moliendo la sílice y resultando cada día, año, cada siglo, ... un polvo más fino y dorado.

Las fotografías muestran las obras de dos "escultores de arena" distintos. Uno, el de la última cena y el salvamento desde la barca y, el otro, el que ha plasmado al personaje de los Simpsons. A veces, a sabiendas de las diferencias técnicas de los dos artistas, hemos dudado del grado de aceptación entre los paseantes y turistas. Hay noches en las que parece que ganaba el representante de los dibujos animados.

9 de agosto de 2009

El barco del emperador

Son las nueve y cuarto de la mañana. Mi paseo matutino, abajo de la atalaya, escudriñando la costa, me ha llevado hasta el puerto de Calpe. No es la hora en la que llegan los barcos pesqueros; sin embargo, me he encontrado con el desembarco de unos magníficos ejemplares de pez espada. Del pesquero, etiquetados y pesados, al furgón frigorífico con destino a Alicante capital. Los balones de plástico son, al parecer -y si no es así, disculpen mi ignorancia- las boyas que utiliza el barco pesquero para señalizar los límites de la redada. Hoy acudiré a la pescadería a ver si tengo suerte y puede adquirir unos filetes de esos maravillosos peces recién extraídos.

6 de agosto de 2009

Fuegos artificiales






Los fuegos artificiales que se "tiran" en la Playa del Arenal-Bol la noche del día cinco de agosto, en honor de la Virgen de las Nieves (Mare de Déu de les Neus), son uno de los eventos más importantes de la programación festiva de esa villa mediterránea. Sin embargo, los del 2009 han sido uno de los más pobres (o mejor breves) si se comparan con los de los últimos años. Y es que la crisis aprieta. La estrechez de la economía municipal se transparenta en la penuria del programa lúdico y en la escasez de pólvora.

A pesar de todo, el numeroso público congregado en la playa para el espectáculo pirotécnico aplaude feliz como todos los años. Es bonito...