17 de mayo de 2012

Procesión de la Virgen de los Ángeles



Hoy es el día. Jueves de la Ascensión previo, tras la correspondiente novena, a la Pascua o Domingo de Pentecostés (día 27 de mayo), dos fiestas que están unidas en el calendario cristiano bajo la advocación del Espíritu Santo. La multitudinaria procesión de la Virgen de los Ángeles, desde el cerro hasta la Catedral de la Magdalena es el punto de inicio de las Fiestas Locales de Getafe dedicadas a una de sus dos patronas. Tras la entrega del bastón de mando del alcalde Juan Soler-Espiauba a Nuestra Señora en la rotonda de la base Aérea, los getafenses se desparraman por las tabernas y los veladores de las terrazas a tomar limonada y cervecita fría.
***
[...] No sabemos el año exacto en que arribó a Getafe, ni la causa de esta elección, aunque es posible que se debiera a la recomendación de su médico. Getafe en aquella época era una villa tranquila, catalogada como lugar propicio para muchos enfermos por su ambiente rural, sus huertas, la calidad de sus aguas y sus aires benéficos; en este pequeño paraíso se cultivaba el trigo, la cebada, la avena, los garbanzos, las algarrobas y hortalizas como alcachofas, pepinos, habas, tomates y melones; también había vides y olivos. El villorrio solo distaba dos leguas del bullicio de la capital del reino. Pascual Madoz, que veintitrés años después aparecerá de nuevo en esta historia, publicó en 1847 su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de los pueblos de España en el que cita a Getafe asegurando que «es una extensa llanura al oeste de la capital y sobre la carretera que dirige desde la misma a Toledo; le combaten libremente todos los vientos, y su clima, algún tanto frío, es sano, no conociéndose otras enfermedades que las comunes o estacionales. […] Sus calles están empedradas, pero de una manera irregular, que en tiempo de lluvias se forman balsas de agua, y hay guijarros tan salientes que hacen penoso el tránsito por ellas». Madoz nombra, entres sus edificios más notables, el Hospital de Beneficencia [de San José] fundado por Alonso Mendoza, el Colegio de los PP Escolapios, la iglesia parroquial de Santa María Magdalena que se acabó de construir en 1645 y que es elegante y de buen gusto: la sacristía forma un cuadrilongo bastante espacioso y hay en ella una buena cajonería de nogal…, la iglesia auxiliar [chica] de Santa Eugenia, las ermitas de San Isidro, de la Concepción y la de Nuestra Señora de los Ángeles, «el edificio es bonito, y a la imagen tienen especial devoción: se ha practicado en el cerro un camino bastante cómodo y suave, con el objeto de bajar y subir todos los años la referida imagen en una magnífica carroza…» (*)


(*) Fragmento del capítulo dedicado a Ignacio Negrín, el gran poeta del mar. "Getafe Capital del Sur, 2009-2012: Crónicas de un viaje al ayer", de próxima aparición. La ilustración es un grabado publicado por una revista en 1881 y está basado en un cuadro del pintor aragonés Juan García Martínez presentado a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881( núm. 227 del catálogo). Propiedad del autor.

30 de abril de 2012

Las muertes de Silverio Lanza


En uno de los libros de Silverio Lanza—según relata Gómez de la Serna en sus páginas escogidas e inéditas—, el sabio Remy, que se prestaba a operar un zaratán (cáncer de mama) en una clínica fantástica, el Colegio Imperial de Ciencias Médicas, les dijo a sus alumnos “vamos a cortarle un vuelo al Ángel del exterminio”. Aprovechando el magnífico estrambote, hoy “vamos a recordar un vuelo del ángel del exterminio". Busque el lector las diferencias, como en una fuga y cambio de consonantes, y verá la tragedia del día. 

Silverio Lanza, el hombre raro de Getafe, murió la primavera pasada; un día como hoy. Juan Bautista de Amorós y Vázquez de Figueroa, también. El óbito de ambos llegó el 30 de abril a la hora de la luz, ese momento mágico que transcurre a las 10 de la mañana, del año 1912. Hace 100 años. ¡Un siglo sin Silverio Lanza! Y siguen los dos y sus libros, a pesar del tiempo transcurrido, desconocidos y olvidados: los responsables de cultura del Ayuntamiento de Getafe, ausentes; ignorantes. Mirando atrás, empieza a parecer que lo actuales gestores culturales de la ciudad conseguirán pasar por bueno lo pasado y malo. Incluso Zole podría dejar de ser un edil de cultura mediocre, revalorizado por lo anodino e impersonal de lo nuevo: durante estos días se “ha celebrado” en la plaza del Ayuntamiento una feria del libro cutre, la misma que se hacía antes, dedicada a Charles Dickens, —sorpréndete lector, ahora que se cumple el primer centenario del escritor getafense celebramos el bicentenario del autor inglés. Eso es cultura. Esto es Getafe. Para atenuar el descuido de la Delegación de Cultura habrá que añadir, en honor a la verdad, que el Ayuntamiento de Getafe ha retomado el proyecto de la Biblioteca Virtual Silverio Lanza, que si no recupera la ocasión perdida, sí podría relanzar la obra de uno de los más influyentes precursores de la generación del 98; y de otros autores locales. Y abrir al mundo las puertas digitales del archivo municipal. Fantástico.


Hay quien piensa, sería lo más cómodo, que no eran dos sino uno. Que Silverio Lanza era, sencillamente, el pseudónimo de Juan Bautista Amorós. Sin embargo, el primero, Silverio de o de la Lanza tenía vida propia; era, además del autor de los libros que editaba Amorós en su casa de la calle Olivares 18 de Getafe, el personaje de sus novelas. Quiso el hombre concederle vida propia al personaje, una vida de cuento, y adjudicarle incluso una existencia histórica figurada. Amorós entabló una curiosa relación con su otro yo de los libros haciéndose pasar por amigo, albacea y editor. Ambos se transfiguraban entre sí, se transmutaban según el momento del día. Juan Bautista de Amorós dedicaba seis horas a dormir, tres al prójimo y una al paladar; las otras catorce las pasaba Silverio Lanza “adquiriendo ideas ajenas, elaborando las suyas propias” y consignado de esas últimas las que juzgaba interesantes. La fortuna de una herencia, le permitió dedicarse a escribir sin agobios, por íntima necesidad: “Yo escribo cuentos como planto árboles: para que me den sombra, para que me acompañen”.

“Silverio Lanza murió en la primavera pasada—escribe Azorín—. Hace pocos días, los amigos de Lanza recibieron un libro de este; venía el volumen bajo una cubierta en donde estaba escrita la dirección con letra del mismo autor. Abierto el paquete, el libro traía también una dedicatoria manuscrita por Laza. Recibir un volumen de un escritor muerto hace meses, con la dirección y la dedicatoria puestos de su mano, es una cosa extraña, inquietante. Y si se trata de un genio que, como Lanza, amaba lo enigmático y vivió toda su vida rodeado de una aureola de misterio, la impresión que recibimos llega a desconcertarnos. Stendhal era un escritor raro, estrambótico; varias veces se hizo pasar por muerto y escribió él mismo sus necrológicas.

¿Habrá muerto de veras Silverio Lanza?—nos preguntamos.

Pero Lanza murió, efectivamente, cuando los periódicos anunciaron su fallecimiento. Días antes de su tránsito perennal, el escritor había acabado de imprimir un volumen; el mismo hizo los paquetes de su libro y puso las direcciones. Ese libro, así empaquetado, es el que ahora recibimos los amigos de Lanza”.

Juan Bautista de Amorós y Vázquez de Figueroa era un tipo raro que se trasladó desde Madrid a Getafe, en busca de una vida anónima. Casi no salía de Getafe. (¡Qué empapadores los días de lluvia!). Silverio Lanza tenía aspecto de alcalde de la providencia en Getafe. Él creó a Silverio Lanza y él lo mató, como se mata a un personaje, como se cercena una vida propia que no gusta,… Tenía la manía de matarlo.

Silverio Lanza tenía la manía de morir. Juan Bautista Amorós lo mataba y lo anunciaba a los “escasos” lectores. En sus novelas, Silverio se da por muerto varias veces y escribe sus epitafios. Se asistió a sí mismo en la muerte, tranquilo e irónico. Muere en una obra y vuelve a resucitar en la siguiente, para acabar en la sepultura de nuevo. Amorós se recrea relatando la muerte de su contrafigura literaria. En el prólogo de “El año triste” comunica al lector la muerte de Silverio Lanza acaecida, según dice allí, en Salamanca el 25 de septiembre de 1882. En la “Rendición de Santiago” amplía esa noticia y asegura: “Silverio Lanza, autor de esta obrita, murió en Salamanca, en una miserable casucha de la calle Tentenecio".

En el cuento “Cómo quisiera morir”(Cuentecitos sin importancia), Amorós traza un diálogo entre Silverio Lanza y la Duda, reencarnada en mujer; ella le lleva a ver al Demonio, el Mundo y la Carne. Por el relato pasan la Ira, la Gula, la Pereza y la Envidia. En este deambular por el Madrid carnavalesco, Lanza siente la necesidad imperiosa y el deseo de huir de la realidad que le envuelve; busca a la Muerte y va a encontrarse con ella en un poético jardín; le declara su amor y besándola se hace suyo. El relato acaba con un escueto e irónico epitafio: “Aquí yace Silverio Lanza. Murió de un beso. R.I.P.”

En otra obra vuelve a tratar el tema: “Al terminar el alquiler de la sepultura de Silverio, no pude renovarlo y solo obtuve la desgracia de presenciar la exhumación. Al abrir el ataúd, cayó un papel que yo había y donde aún podía leerse:

Este es Sil    Lanza
que vivió pe    uido
por la Envi    y por la Soberbia
hasta el últ    momento
pensaba en a    los caciques
y a sus mujer          .

Me extrañó que el papel estuviese roto, y me fijé en la actitud del esqueleto. Silverio se había movido. El antebrazo derecho aparecía flexionado hacia su brazo y entre ellos estaban los huesos de la mano izquierda. Pero nunca supe si aquél era su último saludo a los caciques de los vivos o su primer saludo a los caciques de los muertos”. En “Desde la quilla al tope”, la obra más autobiográfica, Silverio lanza también acaba por morir: “Aquí dio fondo Silverio Lanza”.

Gómez de la Serna, su mejor amigo en los últimos años, relata su muerte verdadera, la del vecino de Getafe y la del personaje. Era 30 de abril, un día luminoso. Silverio Lanza queria morir un día que no lloviese para evitar a sus amigos la molestia de llevar paraguas. El autor de las greguerías cogió el tren y llegó a la casa de la calle Olivares, frente a la verja del convento de los Escolapios. Por labios de su desconsolada viuda conoció que Juan Bautista de Amorós lo supo, presagió con certeza su fin, desde que sintió el primer vago malestar. Al fin había llegado la hora fatal, así que "habló bajo, con reposo, y se metió en su cama. No fue algo precipitado y cobarde”. Juan Bautista Amorós había mirado mucho a la muerte y por eso no debió asustarse.
El entierro tuvo lugar en el Cementerio de la Concepción de Getafe. Estuvo presidido por su viuda, Doña Vicenta Anastasia Tellaeche Arreguía,  su  hermano el Intendente del Ejército, Narciso Amorós, y su sobrino político, redactor del periódico La Mañana, famoso autor dramático y libretista de zarzuelas y otras obras líricas, D. José Tellaeche y Arrillaga. También estuvieron presentes su amigo Ramón Gómez de la Serna y los periodistas Ramón Martínez Sol y Emilio González Linera.


EL PAÍS. 1 de mayo de 1912:
“Ayer falleció en Getafe, donde hace años residía, D. Juan Bautista Amorós, gran humorista, cuyo pseudónimo Silverio Lanza, empezó a popularizar “El Motín”, y era estimadísimo entre las personas de buen busto. Silverio Lanza, menos leído ue su interesante personalidad merecía era uno de los escritores más peregrinos y originales de nuestra literatura contemporánea…”

EL LIBERAL. 1 de mayo de 1912:
“Casi olvidado, y apenas conocido del público en general, a pesar de las numerosas obras que dejó escritas, falleció ayer en su residencia de Getafe el gran humorista don Juan Bautista Amorós, más conocido por el pseudónimo de Silverio Lanza. Hombre de carácter independiente y enemigo de toda ficción, ni sujetó su estilo al yugo de las fórmulas literarias ni se avino a seguir nunca las corriente”.

LA MAÑANA. 1 de mayo de 1912:
“En su casa de Getafe falleció ayer Silverio Lanza. (…) Su producción literaria era exquisita y para pocos: el secreto de su humorismo, desolado y triste, un poco agrio, no era para la masa común de los lectores”. (…)

LA EPOCA. 1 de mayo de 1912:
“En Getafe, donde residía desde hace años, apartado por completo del trato de gentes, falleció ayer mañana el notable escritor D. Juan Bautista Amorós,… Espíritu inquieto, sutil y revoltoso, enemigo de la vulgaridad y la rutina, inadaptado al medio, Silverio Lanza era uno de los escritores más originales, de personalidad más clara y definida de la España contemporánea”. (…)

EL IMPARCIAL. 1 de mayo de 1912:
“El originalísimo escritor, injustamente postergado por el público, que firmaba sus escritos con el pseudónimo Silverio Lanza, ha fallecido ayer en su casa de Getafe. (…) Pero al mismo tiempo que su arte se desdeñaba por extravagante y exótico, dos adjetivos que se suelen emplear en cuanto no se comprende una cosa, no faltaron ardillas del trabajo ajeno y adquirieron un nombre, mientras el público olvidaba al que trajo las gallinas”. (…)

LA TRIBUNA. 1 de mayo de 1912:
“Ayer murió en Getafe —su torre de marfil—,este gran revolucionario de la literatura , cuyas absurdidades marcaron el cauce sereno pro el que corre en la hora de ahora, la literatura novísima”.


En Getafe estamos de centenario aunque en la ciudad apenas se ha enterado nadie, ni siquiera en los ámbitos culturales y políticos. No hay anunciado ningún acto, ninguna manifestación, semana cultural, edición conmemorativa, ni nada que se parezca a un homenaje al pensador y escritor, uno de los precursores de la generación del noventa y ocho. Al margen de la Biblioteca Silverio Lanza del periódico El Buzón, hay que retrotraerse hasta el año 1983 para recordar una celebración a costa del escritor getafense, con motivo del setenta aniversario de su deceso. Con ese motivo se editó el libro Silverio Lanza y su hermano Narciso Amorós, de José Manuel Domínguez, quizás la persona que mejor conozca al autor y a su personaje, su obra, y que más ha contribuido a su difusión. Antes, con motivo del cincuenta aniversario, son el propio autor pontevedrés José Manuel Domínguez y el maño M. Prieto Duplá los que rinden un homenaje solitario a Silverio Lanza ante su tumba en el desaparecido Cementerio de la Concepción. La Asociación de Amigos de Getafe y de Silverio Lanza, en la que participamos hace treinta años, también murió. El Instituto de Cultura del Sur, la Nueva Gran Piña y todos los que presumen de lancistas, o lo han hecho, están callados, relegando de nuevo en el olvido la obra del gran escritor y pensador. Hoy vuelve a morir Silverio Lanza.


BIBLIOGRAFÍA:
  • Ni en la vida ni en la muerte. Silverio Lanza. Prólogo de Avelino Hernández. Emilian Escolar editor.
  • Silverio Lanza. ... En memoria. Asociación de Amigos de Getafe y de Silverio Lanza. Ayuntamiento de Getafe. 1981
  • Silverio Lanza y su hermano Narciso. J. M Domínguez. Ayuntamiento de Getafe 1983.
  • Obra selecta de Silverio Lanza. Luis S. Granjel. Colección Los Raros. Edit. Alfaguara 1966.
  • Páginas escogidas e inéditas de Silverio Lanza. In memoriam. Ramón Gómez de la Serna. Biblioteca Nueva. 1918.

BIBLIOTECA SILVERIO LANZA


 EN EL BUZON DE GETAFE
TAMBIEN SE ACORDÓ:

31 de diciembre de 2011

Feliz año 2012


Rebuscando por el archivo fotográfico personal he encontrado esta magnífica maternidad perruna. A pesar de su cara, no es tan fiera como parece la perra madre.  El año que viene, a poco que nos dejemos llevar por el pesimismo y por la información de los medios de comunicación,  tiene peor semblante. Un año de canes, según parece. Sin embargo, alegrémonos y vivamos. Feliz 2012.

21 de diciembre de 2011

Cristina y el Duque


Casi a punto de acabar el año 2011, intentando escribir, como estamos, una novelita ambientada en el periodo más trágico de la historia de España, entre la pérdida de las colonias en 1895, con la independencia de Cuba, y la guerra civil de 1936, nos hemos deslizado, abandonando casi ese folletín y la actualidad local, por algunas páginas del confuso, embarullado y nunca bien digerido siglo XIX español. El 28 de diciembre de 1892, el periódico local El Pueblo de Orihuela publicaba en su sección de “pasatiempos” el siguiente texto: “El gabinete actual que preside el Sr. Sagasta hace el número 80 a partir de 1833. De ellos corresponden 52 al reinado de Dª Isabel II; 3 al periodo de 1868 al 70; 6 al reinado de Amadeo I de Saboya; 4 en los 11 meses de la república; 4 en el año 1874; 9 en los 10 años del reinado de Alfonso XII, y 3 durante los 7 años de la regencia". Y no era, a pesar de la fecha, una inocentada. El siglo XX empezaría y seguiría con el mismo rumbo y cadencia. La historia que nos interesa hoy transcurre durante el reinado de la promiscua Isabel II, conocida como la de los tristes destinos”, expresión que luego popularizaría Benito Pérez Galdós en uno de sus Episodios Nacionales. 52 gobiernos, y seguramente muchos más amantes, en 32 años.

España se desangraba con más guerras que las que podía cubrir, entre ellas la guerras civiles carlistas, la guerra de Marruecos y las de independencia de la mayoría de los países americanos. Sin embargo, la monarquía, los ministros, los capitanes generales destinados en ultramar y la aristocracia, sobre todo la colonial, no perdían el tiempo, enriqueciéndose en la misma proporción que los pobres eran más pobres. España aún mantenía sus últimas fronteras en Filipinas, Las Carolinas, Cuba y Puerto Rico. El tabaco, el café, el azúcar y sobre todo el tráfico de esclavos, eran los engranajes necesarios para el funcionamiento de una economía podrida, devaluada, dependiente de ultramar y con un sistema político corrupto.

Y así, sin que venga a cuento [con la temática de este blog], resulta este articulito, consecuencia inevitable del escándalo destapado por las actividades empresariales del yerno del rey, Iñaki Urdangarín Liebaert; poco ejemplares, como dice su suegro; poco éticas como las hubiera calificado el exalcalde de Getafe; y presuntamente delictivas, y con mucho morro, según hemos de tacharlas o catalogarlas de momento, para no cometer imprudencia alguna ni saltarnos la presunción de inocencia del Duque consorte de Palma de Mallorca, título conseguido gracias a su matrimonio morganático [braguetazo real, más comúnmente] con la infanta Cristina [Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad] de Borbón y Grecia. Dice la Wikipedia que tiene, el deportista vasco, tratamiento de Excelentísimo Señor. Y nadie, ni el rey siquiera, está exento, a pesar de la “señoría” regalada, de pasar por el juzgado y ser calificado tras la sentencia  de excelente chorizo ibérico. No menos de eso se puede decir del que, evadiendo el dinero a la hacienda pública, esconde sus capitales, y los que irregularmente ha conseguido, en el extranjero. [El último chiste popular, fruto de la inagotable capacidad de burla de los españoles, pregunta un personaje a otro cómo se dice chorizo ibérico en euskera… ¿no? Pues, .... si, exactamente lo que piensan.

Se dice que la historia se repite. Y bien dicho está, si atendemos a lo siguiente. Fueron otra María Cristina y otro Duque los que protagonizan, y dan título, a esta entrada. Fernando VII (1784-1833), viudo por tercera vez, se casó en 1829 con su sobrina María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1806-1878). De esa unión nacieron dos niñas, la futura reina Isabel II y la infanta Luisa Fernanda. Antes de ese cuarto y último matrimonio con la hija de su hermana menor,  el “Rey Felón” se había casado sin conseguir descendencia  con una prima hermana suya,  con la hija de su hermana mayor y con una prima segunda. Con tan solo 45 años, afrontó ese último enlace matrimonial  bastante decrépito, enfermo de gota y prematuramente envejecido.  El incesto y la endogamia de los Borbones, consentidas por las farisaicas dispensas papales, buscaba la pureza de la sangre aunque solo conseguía, en cada nueva generación, personajes más débiles, tarados o enfermizos; la sangre de la dinastía de los Borbones españoles solo ha empezado a recuperarse con los matrimonios morganáticos de Felipe, Elena y Cristina de Borbón y Grecia.

Un año antes de su muerte, Fernando VII nombró a María Cristina Reina Gobernadora y regente de la futura Isabel II, la cual accedería al trono gracias a la Pragmática Sanción decreto ley promulgado por su padre en 1830, año de su nacimiento, por la que se anulaba en este caso la antigua Ley Sálica, causa principal de las guerras [civiles] carlistas, conocidas así por el nombre del pretendiente al trono, Carlos María Isidro de Borbón, hermano del felón.

Fernando VII murió el 29 de septiembre de ese año del señor de 1833 y, tres meses después, el 28 de diciembre, día de los santos inocentes, su joven y bien parecida viuda, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, contraía secreto y morganático matrimonio con Agustín Fernando Muñoz Sánchez. Era el tal Muñoz un apuesto sargento de la guardia real, oriundo de Tarancón [Cuenca], sin una gota de sangre noble pero que le daba a la joven regente lo que más necesitaba. Gracias a sus dotes, demostradas en la cama real, ascendió a oficial y a Gentilhombre de Cámara de la Reina, título que, viniendo al pelo, era algo pomposo para disimular su condición. A pesar del secreto de la boda, eran ambos, la reina y el plebeyo, la comidilla de las Españas de aquel tiempo. No paraba la reina de abortar y de parir, dando a luz, así, casi año tras año, a ocho hijos vivos y uno muerto. Las gentes de la Villa y Corte sabían que María Cristina no dormía sola. Los liberales decían que la Regente era una dama casada en secreto y siempre embarazada en público. En aquel tiempo de guerras, en una España asolada, entre carlistas [absolutistas radicales] e isabelinos [absolutistas moderados, al final reconvertidos a liberales], se hizo muy popular, sobre todo entre los carlistas, una coplilla que se burlaba de la regente y de su prolífica maternidad, mezclando a sus seguidores, los liberales, y a sus descendientes, frutos del apaño de alcoba de la reina madre. Estaba claro que la ausencia de herederos de Fernando VII no era culpa de su última esposa:

Clamaban los liberales
que la reina no paría.
¡Y ha parido más muñoces
que liberales había!

María Cristina de Borbón-Dos Sicilias tuvo que afrontar, al morir Fernando VII, la regencia de la pequeña Isabel y,  tras el “levantamiento” de su tío carnal y cuñado Carlos Isidro,  la primera guerra carlista que finalizó en 1839 con el triunfo del general Baldomero Espartero. El pretendiente, Carlos María Isidro de Borbón, abandonó la lucha huyendo a Francia. Como recompensa a sus méritos durante la campaña, el militar fue nombrado Príncipe de Vergara, Duque de la Victoria, Duque de Morella, Conde de Luchana y Vizconde de Banderas. Casi nada. Envalentonado con el éxito, Espartero solo tuvo que dar un golpe en la mesa, exigiendo a María Cristina la cesión de la regencia, bajo la amenaza de destapar su matrimonio secreto y su ristra de “clandestinos muñoces”. María Cristina, al menos se dice, le espetó aquello de “te hice Duque, pero no logré hacerte caballero”. La observación de María Cristina, en el caso de ser cierta la anécdota, no alteró la decisión del general. María Cristina abandonó España, y se estableció con su marido, Agustín Fernando Muñoz Sánchez, en París a donde ya había enviado a sus hijos, uno detrás de otro, lejos de las miradas de la maliciosa corte.

En abril de 1844 otro levantamiento derrocó a Espartero como regente de Isabel II. Para evitar una tercera regencia se adelantó la mayoría de edad de la reina a los trece años. Y de esta manera una niña, más preocupada por el folleteo que por su formación como gobernante, se sentó en el trono de un país en plena decadencia política y social. Antes de su regreso a España, María Cristina solicitó [exigió] a su hija y al Consejo del Gobierno que nombrasen a su marido Duque de Riánsares y Grande de España, honores que se hicieron efectivos [echando leches] en junio de ese año.

Agustín Fernando Muñoz Sánchez, ya nombrado Duque de Riánsares, constituyó el 14 de septiembre de 1844 en París la sociedad “Agustín Sánchez y Cía”. El Duque aportó, como socio capitalista, tres millones de reales. El dinero lo ponía, evidentemente, María Cristina y procedía del caudal acumulado por la reina gobernadora.

Tras alumbrar a su séptimo vástago, María Cristina y el Duque se casaron oficialmente [en octubre de 1844], con el consentimiento de su hija Isabel II. Con motivo de su matrimonio, al Duque lo ascendieron a Teniente General y lo nombraron Senador vitalicio. Su hijastra, la reina, le concedió el Toisón de Oro. En las capitulaciones redactadas con motivo de la boda oficial, la fortuna de María Cristina ascendía a 135 millones de reales, fortuna que atesoró en apenas siete años como regente, metiendo la mano suponemos, además de a su querido Muñoz, al tesoro real que se nutría, casi de manera única de las remesas procedentes de las colonias de ultramar. Eso sí que fue un braguetazo y no lo del Duque de Palma.

El objeto social de la empresa que había constituido bajo el “pseudónimo” de “Agustín Sánchez” se atenía, en un principio, a la ejecución de obras públicas en Cuba. Su socio en la mayor de las Antillas seria su amigo Antonio Parejo Cañedo, un coronel de caballería retirado que vivía en La Habana. Antonio Parejo, confidente del matrimonio secreto desde 1836, se ocuparía de la representación y administración de la compañía.

Agustín Sánchez y Cía. se dedicó a diversos negocios, aunque la actividad principal no fueron las obras públicas sino el tráfico ilegal de personas. La compañía adquirió para ello algunos de los más modernos barcos, propulsados a vapor y bien preparados para la travesía del Atlántico como el Guadalquivir, el Cetro y el Tridente, buques que costaron unos 2.500.000 reales que pagó la reina Isabel II a través de la casa londinense de los Zulueta, reconocidos negreros a nivel internacional. Existe constancia notarial en Londres de un préstamo millonario de la reina de España [Isabel II] al clan de los Zulueta, que nunca se reintegró. ¿Prestamo o participación en alguno de los sucios negocios de su madre y de su padrastro. En la escritura de disolución y liquidación de la sociedad, en 1849, cinco años después de su constitución, se registraron con todo detalle los ingresos por la venta de negros y de “indios yucateros”. Al Duque, consorte de la reina madre, le correspondieron 14 millones de reales. La inversión se había multiplicado casi por cinco, una vez por cada año.

La España católica, hipócrita y romana de Fernando VII había suscrito en 1817 el convenio para el fin de la trata y comercio de esclavos en 1820, y cobró por ello una enorme indemnización valorada en 300 millones de pesos de oro. Sin embargo, la aristocracia del azúcar en Cuba y algunos inversores como el Duque de Riánsares  continuaron con un negocio mucho más lucrativo, el tráfico y comercio ilegal de “sacos de carbón”, como se denominaba a los negros que secuestraban en África y trasladaban hasta Cuba. Los nombres de Pedro J. Zulueta, Antonio Parejo y María Cristina de Borbón-Dos Sicilias aparecían en bastantes informes que remitían al parlamento británico las sociedades abolicionistas incidiendo en la continuidad del macabro comercio de seres humanos por parte de los españoles. Zulueta, además,  gestionaba en Londres las fortunas del Duque de Riánsares, de María Cristina y de la promiscua Isabel II.

Para acercar aún más la historia, paralela y parecida, de estos matrimonios morganáticos, la reina gobernadora y su marido el Duque de Riánsares, en un gesto no sabemos si humanitario [muy probablemente no fuera así] o de curiosidad [como quien colecciona cosas raras o aves exóticas], estuvieron a punto de fundar, con un solo gesto, lo más parecido en aquella época a una ONG infantil o fundación real. En 1.838, antes de forrarse como esclavistas, reclamaron dos negritos, “de los que acostumbran llevarse a la venta a la isla de Cuba” para “apadrinarlos” en la corte. Los dos negritos, de once y doce años, respectivamente, llegaron a Madrid en 1839 “en estado casi salvaje” enviados por el Gobernador de la provincia cubana de Matanzas ; fueron educados, como era deseo de la reina madre, en los preceptos cristianos y fueron bautizados en 1.841 con los nombre de Cristino [Agustín, José, Antonio, Gaspar, Melchor y Baltasar Buga] y Fernando [María, Agustín, José Antonio, Gaspar, Melchor y Baltasar Dobo], uniendo en esa ridícula matrícula el nombre de sus padrinos, de los reyes magos y del poblado africano del que fueron raptados; Buga y Dobo, sin ser familia, vieron sus destinos unidos por la esclavitud y el capricho de la familia más poderosa de España.

Tras las quejas del gobierno británico, la familia real española abandonó el tráfico de esclavos. El coronel Parejo siguió participando en los negocios reales, sobre todo adquiriendo ingenios azucareros hasta que se constituyó con la participación real la empresa “La Gran Azucarera”, la mayor productora del mundo de la dulce manufactura del jugo de la caña . El destronamiento de la reina Isabel II, en 1868 tras la revolución de “La Gloriosa”, el fin efectivo de la esclavitud en Cuba a finales de los ochenta y la crisis económica de la década de los noventa, que hizo caer el precio del azúcar hasta mínimos históricos, fueron causas suficientes para que los negocios de los Muñoz-Borbón cesaran en la perla de las Antillas. Mientras, el Duque de Riánsares, acrecentaba su fortuna y la de los Borbones con la adquisición de minas de carbón en Asturias, adquirió la compañía del Ferrocarril de Sama a Langreo, montó en su pueblo, Tarancón, una yeguada que podía considerarse  la más importante de España, patrocinó periodicos y periodistas, pagó a políticos y compró fincas y bienes inmuebles en Aranjuez, Tarancón, Asturias, Carabanchel, en el moderno barrio madrileño de Salamanca,  y en otros lugares de Francia, Italia, Inglaterra y Cuba, entre otros.

A la muerte del coronel Parejo, su viuda gastó una suma indecente de dinero en magnificar el funeral, aunque las voces y los chistes habaneros se habían dividido. Para algunos, debía aportar al menos 20.000 pesos de oro para sacarlo del purgatorio; sin embargo eran más los aseguraban, que ni todo el oro de américa era capaz de rescatar al negrero del infierno; Parejo no dejaba de ser un comerciante de personas, de seres humanos, a pesar de la protección, el beneplácito y el beneficio de la muy cristiana reina regente María Cristina de Borbón.

La reina Isabel II, la “de los tristes destinos", se casó con un pelele bobalicón, primo hermano suyo. Influenciada por algunos personajes de la corte, como el Padre Claret y Sor Patrocinio, retratados magistralmente por Valle Inclán en su obra “La corte de los Milagros”, donde el esperpento y lo grotesco dan cuenta de la decadencia de España. Isabel II se dedicaba a aparearse con todo el que aparecía por el palacio real  y a interferir en los asuntos públicos (incluso llegó a postularse como presidenta del Gobierno). A Gustavo Adolfo Bécquer, poeta romántico, y a su hermano Valeriano, gran dibujante y pintor, se les asigna la autoría material de un álbum panfletario con 89 acuarelas satíricas, con escenas desvergonzadas, insolentes, incluso indecorosas, si no fuera por su carácter burlesco; en la mayoría de los dibujos, como un cómic de la época, se ridiculizan las orgías y las orientaciones o influencias sexuales en la corte de Isabel II. La obra titulada “Los Borbones en pelota”, y atribuida  aunque no de manera unánime a los hermanos Bécquer, es –al contrario de lo que suponíamos del poeta de las rimas y leyendas, romántico, católico y monárquico-, un ataque a la corrupción del clero, a la monarquía y a los políticos que la sustentaban. Resultó, como no podía ser menos, en medio de esa España pobre, atrasada, beata, caciquil y enferma, un escándalo de los grandes.


"Real Taller de construcción de príncipes. Se admiten operarios". Una de las acuarelas de la serie "Los Borbones en pelota"
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Seis generaciones después, la infanta  Maria Cristina de Borbón y Grecia, Duquesa de Palma, retiene en su adn la herencia de las dos hijas de la otra María Cristina, la reina gobernadora,  al mezclarse su linaje en la descendencia del matrimonio de su abuelo [María Cristina, Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII, D. Juan de Borbón y Don Juan Carlos I de Borbón], y de su abuela [María Cristina, María Luisa Fernanda de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, Princesa María Isabel de Orleáns, Princesa Luisa de Orleans, Dña. Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orleáns y D. Juan Carlos I de Borbón].
Don Juan de Borbón fue aspirante al trono de España en tanto Francisco Franco dictaba los destinos de este país. Uno de los hijos de ese mantrimonio es el actual rey,  protagonista de la reinstauración de la monarquía tras el ordeno y muero, eso sí, del generalísimo, todo hay que decirlo. Una de sus hijas, María Cristina, se casó igualmente en matrimonio morganático con Iñaki Urdangarín, un deportista vasco de renombre mundial. Tras la boda, obtuvo el título de Duque de Palma de Mallorca. Desde entonces se ha dedicado, entre otras cosas, [presuntamente todo] a negocios ilícitos, a amañar concursos públicos, a cobrar con disimulo de las administraciones públicas, al tráfico de influencias, a evadir impuestos a paraísos fiscales a través de fundaciones  "fantasma", oenegés infantiles como "tapaderas". Y a vivir "como reyes" en la capital de los Estados Unidos  representando, y cobrando lo suyo y lo que no es suyo, de empresas como Telefónica o La Caixa. En fin,...  España.

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La imagen inicial une los retratos de Fernando VII,  la Reina Gobernadora, María Cristina de Borbón y Agustín Fernando Muñoz Sánchez, Duque de Riánsares, al que se nombró de manera burlesca Fernando VIII. Si nos fijamos en la cara del Rey y en la del Duque, no había motivo para la duda en la elección  de María Cristina.

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BIBLIOGRAFIA:
  • BIBLIOGRAFIA sobre María Cristina, la reina Gobernadora. BVMC
  • CUBA. LA LUCHA POR LA LIBERTAD. Hugh Thomas. Editorial Debate. Edición revisada . Barcelona 2011.
  • ISABEL II. LOS ESPEJOS DE LA REINA. Varios Autores. Edición de Juan Sisinio Pérez Garzón. Marcial Pons  Historia. Madrid 2004. En internet
  • EL PUEBLO. SEMANARIO SOCIAL Y AGRARIO. Orihuela, 28 de diciembre de 1892. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. En internet.
  • LOS BORBONES EN PELOTA. Gustavo Adolfo Y Valeriano Bécquer. El Museo Universal. Madrid 1991.
  • LA DE LOS TRISTES DESTINOS.  Benito Pérez Galdós. Leer en internet.
  • LA CORTE DE LOS MILAGROS. Ramón María del Valle Inclán. Espasa-Calpe 2007.
  • WIKIPEDIA. Con distintas búsquedas; Fernando VII, María Cristina de Borbón, Isabel II, Duque de Riánsares, etc..
  • EL BLOG DE MAYORGA. La vida del Duque de Riánsares.

18 de noviembre de 2011

Una oportunidad de lujo

 




La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Getafe aprobó el pasado jueves 17 de noviembre la "desafectación" del patrimonio municipal, su separación del catálogo de bienes públicos, no la desafección [*] que aduce el PSOE de Getafe, y las condiciones que regirán la subasta pública del que fuera coche oficial del exalcalde Pedro Castro.

Tenemos que recordar que se trata de un audi A-8  4.2 quattro triptonic, automático  y con la tracción a las cuatro ruedas de la marca de los cuatro aros. Todo un lujo al alcance de cuatro, como quien dice; de cuatro que paguen de la manera que puedan los 120.000 euros que costó a las arcas pública el cacharro, matriculado hace ahora, en estos mismos día de noviembre, siete años justos.  El precio mínimo de licitación en esta subasta, que cumple de esta manera su promesa electoral el nuevo alcalde de Getafe, el popular Juan Soler-Espiauba, es de 15.630 euros. Toda una ganga para un coche de lujo. Y como es menester, necesario y conveniente, la mercancía se expone en la plaza de la Constitución sobre una moqueta verde baratilla y on un cartelito informativo sobre un caballete de pintor comprado, seguramente, en el último minuto como mobiliario de urgencia para la exposición.

A Pedro Castro, y a sus compañeros más fieles al menos, que no a todos, le ha sentado a "cuerno quemado" que se utilice la promesa electoral del nuevo inquilino de la segunda planta del ayuntamiento como censura y reprobación pública, la crítica morbosa y ácida a uno de los gastos más representativos, polémicos  y suntuarios de su mandato. Y más que lo anterior, mucho más, que se convoque a los vecinos al cotorreo cuatro días  antes de las elecciones generales del 20N. ¡Como si eso fuera a inclinar la balanza o a influir en la intención de voto de los getafenses! No hace falta a estas alturas de la legislatura ninguna publicidad para que el PSOE obtenga los resultados que merece la política errática y mesiánica del insustancial ZP; tampoco es preciso recordar que ha sido la actitud generalizada de la gran mayoría de los cargos públicos y mandatarios de todas las regiones, municipios y partidos.

No ha sido el Ayuntamiento de Getafe la única institución que ha optado por liquidar en públicos procesos de subasta la ostentación que de manera costosa e imprudente rodeó a la mayoría de los miembros de los distintos gobiernos que articulan el estado español. Además de los ejemplos que están saliendo a la luz  con subastas, como el de Getafe, la Junta de Castilla La Mancha, La Rioja o la Junta de Extremadura, hay otros muchos casos que no se convierten en noticia por simple razón que sus gastones gestores volvieron a ganar las elecciones. Adviértase como ejemplo preclaro y mayúsculo de edil derrochador  el todavía alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez.

La brillante maniobra publicitaria del nuevo alcalde de Getafe, Juan Soler-Espiauba, ha trasladado al "ágora" viva de la plaza del Ayuntamiento lo que solo unos pocos nos atrevimos a criticar en su momento [en el blog]. Ahí, los vecinos, solos, en pareja o agrupados en corrillo, jóvenes, maduros o viejos,  han observado, con curiosidad, el espectáculo o han intervenido exhalando sentencias o expresiones más o menos "cachondas", burlonas o divertidas, con el salero y el gracejo que caracteriza al pueblo ocioso.

Se creía que iba a ser alcalde toda la vida... -Gruñe una señora mayor que le debe recordar aún con bigote.

Si lo llegamos a saber, le hubiéramos comprado una bicicleta... -para que practique ahora en el carril bici.

A esto no hay derecho, lo de este nuevo alcalde.., -afirma una señora que parece socialista.

A lo que no hay derecho, señora, es a que el pitufo se gastase nuestro dinero en un coche de lujo. -Le contesta un señor que, visto lo visto de la firmeza de su actitud en defensa de lo nuevo, parece del Partido Popular.

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Pues si no fuera porque luego, cada rueda te cuesta un riñón, y el mantenimiento te obliga a subastarlo de nuevo, el precio es una ganga. 15.000 euros por un A8, joder... -Hace cuentas, pensativo, un obrero con el mono azul que pasaba por allí camino de la ferretería de la calle Toledo.

- Bueno, bueno, ... que tiene 150.000 kilómetros...-Dice un segundo espectador.

- Y ¿cuanto dura un coche como este... sin dar problemas? -Responde el obrero del mono azul

- Trescientos o cuatrocientos mil kilómetros, coño; media vida, si no eres alcalde... -Interviene un tercero como si fuera un experto.

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- ¡Menudo carro! -Se ríe la chica con un suave y meloso acento caribeño.

- ¡Carajo de máquina!   -Le contesta su acompañante.

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- ¿Quién se quedará con el audi? -Pregunta un viejo a otro. 

- Yo pienso que debería comprarlo el mismo Castro; hasta  el fin de los días, y sin remedio,  el coche estará impregnado de su olor. En su interior revolotean casi todos sus fantasmas  y reverbera aún el eco de sus discusiones políticas y personales; se intuye el aroma de los habanos que se fumó; casi se nota, a pesar de la limpieza del cuero y de las maderas nobles, el sudor a sobaco y a culo aplastado por las horas de viaje sin fin.  Debería comprarlo él. El problema es que, según la última declaración personal de bienes que hizo, no tiene ni...

- Bueno poeta,... -le interrumpe el amigo-, déjalo. No lo vayas a estropear, ...


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[*] Desafección significa "mala voluntad" o, buscando sinónimos, desacuerdo, oposición,  disidencia, disconformidad, divergencia, antipatía, ojeriza, odio, tirria, rabia, malquerencia, inquina, animadversión, manía, aversión, incluso repugnancia hacia las personas.